Trabajo: Brecha de género en el mundo actual

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Relato: ¿Igualdad en las entrevistas? Por: Mónica Hernández y Azahara Fernández

Sergio y Sandra van de camino a una entrevista de trabajo. No se conocen, pero ambos tienen el mismo objetivo, conseguir un solicitado puesto de Team Leader en una importante empresa tecnológica. Sandra tiene siete años de experiencia en el sector además de un máster que corrobora su conocimiento en el ámbito. Lleva tiempo en su empresa demostrando que está más que preparada para un ascenso, pero, por algún motivo, no terminan de tenerla en cuenta cuando se le presenta la ocasión y siempre se lleva la gloria alguno de sus compañeros de equipo.

En cambio, Sergio, solo lleva cinco años en el mundo laboral y, aunque es bastante tiempo, ha ido bailando de una empresa a otra y nunca ha durado mucho tiempo en la misma. Siempre le gustó organizar a los demás, aunque no estaba seguro de que se le diese del todo bien.

Ambos han preparado la entrevista a fondo, quieren ese puesto y han revisado todo aquello que podía ser de interés para el cargo al que querían optar. Llegan a las oficinas de la empresa y les atiende Inés, la encargada de recursos humanos. Ésta los lleva a una sala donde les hará una entrevista conjunta ya que son los últimos candidatos de su proceso de selección y quieren poder comparar.

Al llegar las primeras preguntas son muy básicas: nombre, estudios, experiencia. Sergio se siente nervioso, Sandra tiene más estudios y experiencia que él. Sandra parece relajada, se ve con algo de superioridad en el tema.

La segunda ronda de preguntas es más personal: ¿Por qué os interesa el puesto?¿Os veis realmente capacitados para él?¿Cómo os veis de aquí a cinco años? Esa última pregunta pone nerviosa a Sandra, ella siempre quiso ser madre y con los 27 años que tiene, si consiguiera ese puesto de trabajo probablemente ese sería su objetivo. Antes de contestar dudó notablemente, sabía que mencionar ese dato podía jugar en su contra. Conocía el caso de varias amigas a las que habían despedido tras el nacimiento de su primer hijo. Tras dudar y dudar, decide ser sincera y confesar que se ve siendo madre, pero que también se ve dándolo todo en el puesto y cree que va a ser una buena Team Leader porque está preparada para ello. Sabe organizar equipos, sabe luchar contra las adversidades y encauzar cualquier problema de forma que se encuentre un solución lo más rápido posible. Se ha preparado concienzudamente para un puesto de ese tipo, y no quiere dejar la oportunidad. En cambio, Sergio que sabe que lo que acaba de decir Sandra es un punto a su favor, responde que él no tiene planeado ser padre pues solo tiene 25 años, pero que si se diese el caso ya se encargaría de que la situación no perjudique a su puesto viendo cómo sobrellevar ambos temas.


Tras la entrevista con Inés, comienza una entrevista algo más técnica con Juan, responsable hasta el momento del puesto que van a suplir uno de los dos. Éste, les hace varias preguntas sobre los conocimientos que han ido adquiriendo a los largo de sus años trabajados, sobre su experiencia anterior, sus titulaciones, etc. Los nervios de Sandra se han ido desvaneciendo pues la diferencia entre su experiencia y la de Sergio es notablemente diferente. En cambio, Sergio está algo más preocupado tras esta última ronda de preguntas en la que se ha visto bastante desfavorecido. Ambos creen que la entrevista con Juan ha terminado y cada uno está pensando en qué pasará cuando Juan habla de nuevo para hacer una última pregunta. “Ya me he hecho una idea de vuestro pasado y presente, y veo que ambos tenéis conocimientos suficientes para el puesto, uno más que otro, claro está”. Sandra en ese momento está casi cantando la victoria y viéndose como la nueva Team Leader, mientras Sergio trata de mantener la calma pensando que ha perdido una gran oportunidad. Juan continúa hablando y al fin plantea la última pregunta “Dicho esto, antes de terminar la entrevista, me gustaría haceros una última pregunta que creo crucial para una empresa. El presente es importante para nosotros, pero más lo es el futuro, porque eso es lo que buscamos. Por ello me gustaría que me contarais como os veis de aquí a 5 o 6 años”. Sandra, tras la pregunta se queda muda y sabe que tiene que ser sincera como anteriormente, ya no puede cambiar la respuesta. Ambos, al igual que cuando hablaron con Inés, contestan exactamente lo mismo, pues no quieren quedar como mentirosos.


Una vez Juan tiene toda la información que necesitaba, se disculpa y sale a hablar con Inés. Tienen una decisión que tomar, y no puede esperar más. Sergio y Sandra son los mejores que han encontrado para el puesto y tienen que elegir a uno ya. Quieren que se vayan con la decisión tomada. Tras unos minutos de espera, que se les hacen eternos tanto a Sandra como a Sergio, Juan e Inés se vuelven a juntar para comunicarles quien es el elegido para ocupar el nuevo puesto de Team Leader.

Para sorpresa de Sergio, él resulta elegido para ocupar el puesto. Tanto Juan como Inés le dan la enhorabuena y se disculpan con Sandra. “Sabemos que eras una gran candidata para el puesto, y la verdad es que la decisión era complicada, pero pensando en el futuro de la empresa, creemos que Sergio encaja mejor con el puesto. Seguro que pronto encontrarás una oferta similar o incluso mejor, solo es esperar un poco”.

Sergio se vuelve a casa feliz porque ha conseguido el puesto, sin pararse a pensar que tanto sus estudios, como su capacidad y conocimiento no es tan alto como el de Sandra, y que ella sería la real merecedora del puesto. Sandra, a su vez, vuelve cabizbaja a casa, era una gran oportunidad y ella era quien se lo merecía de verdad. Sabe muy bien lo complicado que es ser valorada siendo mujer y más en puestos tan altos, pero ya no le pilla de sorpresa la actitud que han tenido con ella, porque no es la primera vez que le pasa.

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Relato: Despertar Por: John Byron Sánchez Jiménez

Juan es un joven a sus veinticinco años siempre ha vivido una vida despreocupada, en un hogar feliz y rodeado de buenos amigos. Un día su novia le convence para acudir a un monologo sobre el feminismo presentado por Pamela Palenciano. El feminismo es un término desconocido para Juan, aunque unas breves explicaciones de su novia sobre el tema hacen que Juan se plantee si el feminismo es necesario hoy puesto que él considera la igualdad de género un tema del pasado y que ya se había alcanzado el equilibrio entre hombres y mujeres en todos los ámbitos. El día del evento ambos acuden a la cita, el evento es llevado a cabo por dos presentadores Pamela y un hombre más. Al comenzar el monologo, plantean situaciones comunes véase, ir a una entrevista de trabajo o una relación sexual consentida, y preguntan al público si creen que podría haber machismo en alguna de estas situaciones. Juan ve estos hechos como cotidianos donde esa clase de cosas no ocurren, todo funciona de manera “normal”. Los presentadores de la charla plantean lo siguiente, “Una mujer a vuestro alrededor hace una afirmación y hasta que un hombre no la respalde no es válida, esto es machismo, una mujer no necesita la aprobación de un hombre, pero siempre se le da más valor de él, y esto sucede muchas veces inconscientemente, incluso ahora que hablamos nosotros se puede apreciar”. Juan piensa que es una locura, no se siente identificado con ese hecho, en la charla proyectan un video de la sala en la que se encuentran, esta vez grabando al público en momentos en los que hablaba el hombre y momentos en los que hablaba la mujer siendo el primero los momentos de mayor atención del público y siendo los segundos los momentos de mayor distracción. Juan sigue sin estar convencido ya que ese argumento ha podido ser una mera casualidad del momento y decide consultárselo a su pareja, esta le responde “No imaginas lo frustrante que puede llegar a ser”. Juan empieza a pensar si eso le ocurre a él también. La charla prosigue, hablan sobre el sexo en pareja consentido, se plantea una nueva situación “¿En las relaciones sexuales consentidas hay machismo?”. Juan medita la respuesta y llega a la conclusión de que no ya que en ninguna situación vivida por él nadie se había sentido incómodo o reacio. Los presentadores plantean una segunda cuestión “¿En algún momento con vuestras parejas habéis tenido que insistir para conseguir sexo cuando uno de los participantes se había negado la primera vez y al final lo conseguíais porque el otro cedía ante tanta insistencia?, eso es machista”. Juan al oír esas palabras no se atreve a mirar a su novia a la cara, esa situación le sonaba ya que él había sido el protagonista, y nunca pensó en su pareja. Él empieza a empatizar con ella sintiendo lo desagradable e incómodo que pudo haber sido ese momento. En un golpe de vista él la miró, ella estaba cabizbaja, pensativa. Continúan escuchando la charla en silencio. En la charla siguen hablando sobre estas situaciones cotidianas donde nadie se plantea que esta clase de comportamientos puedan existir, pero es así y muchas veces lleva a agravar esta clase de comportamientos fomentando estos comportamientos machistas, que a la larga acaban dando el papel de la mujer de subyugada al hombre y lo peor de esta aceptando su situación, pero el único culpable es la sociedad patriarcal en el que crecemos, pero es cuestión de cada uno abrir los ojos a estas cosas y salir de este círculo de dolor y maltrato.


La charla termina, Juan y su novia deciden ir a tomar un café y hablan sobre lo que han escuchado. Juan pregunta a su novia si él había sido partícipe de situaciones similares a las que se habían expuesto en la charla, ella le responde que sí. Él se queda sin palabras, ella le anima diciendo que él no tiene la culpa de esas cosas y sabe que en el fondo él no quiere hacerle ningún daño pero que debía abrir los ojos a esta clase de cosas que pueden desembocar en cosas peores. Juan acompaña a su novia a casa, al despedirse ella le dice “Fíjate que en este mundo ni siquiera puedo ir sola a casa tranquilamente, pero en tu mano está que esto cambie”. Juan no para de pensar en todas las cosas que ha hecho en su vida y se plantea cuántas de esas cosas pudieron haber estado mal.


Juan decide verse con sus dos mejores amigos, sentados en una cafetería les cuenta su experiencia vivida, uno de ellos le dice que nada de eso era real y que ellos no eran machistas, lo que ocurría es que últimamente había una corriente de feminazis que lo único que quieren es que la mujer sea superior al hombre y de las supuestas violaciones que habían ocurrido recientemente eran denuncias falsas. Después de escuchar todo eso Juan empezó a creerse de verdad que todo lo que había escuchado era cierto, en ese momento se levantó de su silla y dijo “Yo prefiero defender a una mujer, aunque al final resulte una mentirosa que a un hombre que al final resulte ser un maltratador, por gente como vosotros las mujeres nunca se sentirán seguras”. Estos continuaron negando todo y acusándole de que le habían lavado el cerebro. Juan se marchó enfadado. Después Juan llamó a su novia y le contó lo sucedido, ella le dijo que por eso le quería porque él podía concienciar a esas personas que no ven lo que ahora él puede, pero no todo el mundo podía dar el paso, cambiar, depende de cada uno., Lo único que se puede hacer es argumentar con más razón para que los demás escuchen y por si mismos se planteen que las cosas no son como piensan. Juan al escuchar esto se sintió rabia y desánimo, pero se dijo así mismo que haría lo posible para abrir los ojos a lo demás.


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Relato: La realidad del fútbol femenino Por: Samuel López Prieto y Juan Carlos de Alfonso Juliá

Mañana llega el día más importante de mi vida, un día con el que llevo soñando desde que era una niña... La final de la Champions!

Todavía no me lo creo, llevo toda mi vida escuchando que el fútbol es un deporte de hombres, que debería dedicarme a otra cosa, ha sido muy duro. Pero ahora nada de eso importa, debo concentrarme para dar lo mejor de mi en el partido.

Llega el día de la verdad, tengo el estómago lleno de mariposas y ganas de vomitar. Nunca he estado tan nerviosa en toda mi vida, creo que si intento correr ahora mismo me tropezaría…

Nada más lejos de la realidad, cuando empieza el partido pierdo todos los nervios y disfruto como una enana en el campo. Al poco tiempo de empezar el partido nos encajan un gol, conseguimos sobreponernos y llegamos al descanso perdiendo 0-1. Salimos al campo super motivadas por una gran charla de la entrenadora en el descanso, y gracias a eso conseguimos remontar y ganamos el partido 2-1.

Acabo de cumplir mi sueño, sinceramente no se puede describir con palabras los sentimientos que me pasan por la cabeza, todavía no me lo creo… Salimos de fiesta a celebrarlo y vamos directas al avión de vuelta a casa. Es un vuelo comercial, a diferencia de los hombres futbolistas nosotras no viajamos en privado. Sinceramente no me importa, solo quiero ver a mi familia y amigos!

Al llegar al aeropuerto veo a todos los familiares mios y de las compañeras, seguimos celebrando entre risas y lágrimas, depende del momento!

Al salir me percato de que no hay ningún medio de comunicación presente, no hago esto por la fama pero si esperaba que al menos nos hicieran alguna entrevista. Quiero compartir mi felicidad con el mundo, pero no puedo. Esto me empieza a molestar, si fuéramos un equipo de hombres ni siquiera podríamos atender a todos los medios de comunicación. El mismo dia veo el telediario para ver si salimos en la tele, y nada, ni siquiera una mención. Empiezo a buscar en las webs de los periódicos deportivos y únicamente dos cuentan nuestra hazaña, y sin ninguna imagen, otra vez, si fuéramos hombres saldríamos en todas las portadas.

Y esto sí que me lo esperaba, pero no por ello deja de ser injusto, cuando los equipos masculinos ganan un título, se celebra en la ciudad por todo lo grande. Se ofrece el título a la afición en el ayuntamiento, y se hace un tour en bus cortando las calles. Para nosotras, absolutamente NADA. Ni siquiera cortan la rotonda donde siempre celebran los títulos el equipo masculino.

Tampoco tengo tiempo para lamentarlo, pues tengo 2 trabajos ya no te puedes ganar la vida siendo futbolista femenina, por otro lado los jugadores masculinos probablemente tengan los salarios más altos de toda España…

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Relato:Pequeña reflexión para abrir tu mente Por: Héctor Valverde Bourgon

Demasiado tiempo he tardado en darme cuenta, no puedo creerlo..... Debo hacer que más gente lo entienda... Esta es mi historia de cómo abrí los ojos.

Estaba en un bar con mis amigos del colegio, los de toda la vida, eran gente un poco tosca pero eran simpáticos.... aunque muchas veces hacían o decían cosas que me hacían sentir incómodo, tenían una forma de tratar a las chicas un tanto... ruda. Sé que mucha gente dice lo guapa que es una chica, pero cuando miraba la cara que ponían a esos comentarios se notaba que no eran de su agrado.

Pero cuando mas raro me sentía, era cuando quedaba con mis mejores amigas. Muchas veces entraba en un bar y cuando nos atendía el camarero no eramos tres personas, era yo con mis dos chicas... "mis dos chicas"... me ponía nervioso que me dijesen eso, eran mis amigas pero no eran de mi propiedad.

La peor vez fue cuando el camarero directamente me dijo "vaya harén que tienes Félix", no se con quien se pensaba que trataba, pero me indigne y al final nos fuimos del restaurante.

Ese día estuve hablando con mis amigas, ¿por qué pasaba todo esto? ¿Por qué la gente decía esas cosas? Ahí fue donde descubrí lo que era el machismo.

Me tiré mucho tiempo hablando con ellas, me contaron muchos ejemplos que ellas mismas habían tenido que soportar... Con lo que yo las quiero y tienen que sufrir tantas cosas...

Tener que ir tranquilamente por la calle y un montón de hombres le empiecen a soltar barbaridades, o que se pongan a "jugar a perseguirlas" por la calle... no es divertido... para ellas no.

Estar en una discoteca y tener a alguien encima que quiere liarse contigo, que no te deja en paz y que no para de seguirte hasta que lo consigue, no es divertido

Decir lo "buena que está" o las cosas que le harias a una chica y un larguísimo etcétera son unos cuantos ejemplos que me contaron ese día.

La verdad es que me empecé a comer la cabeza.... Me dieron muchos ejemplos y había algunos que yo mismo hacía, yo solo quería ser simpático con ellas (e incluso algunos los había hecho con ellas mismas).

"Tú no lo haces con maldad Félix, sabemos que eres bueno.... solo que te han enseñado así, no puedes saberlo. Simplemente ahora que te lo hemos dicho intenta no hacerlo, porque no nos gusta ni nos hace gracia. Está en cada uno intentar cambiar y dejar de hacer todas estas tonterías que no aportan a nadie nada, ni a los chicos ni a las chicas".

Tras unos días me junte con mis otros amigos del colegio, eran los más "normalitos" no querían llamar la atención pero eran muy buena gente. Entre unas cosas u otras les empecé a contar los descubrimientos que había hecho y lo incómodo y desconcertado que me hacía sentir eso. Era machista, así me habían criado y así tenía que ser... "Tonterías Félix, no tienes por que ser así. Todos nosotros ya lo hablamos en su día cuando nos fuimos dando cuenta y ahora te ha tocado a tí. El problema de la sociedad es que se niega a creer que lo haga, pero tu ya has dado el primer paso. Ahora que te has dado cuenta puedes empezar a cambiar todo esto, intenta dejar de hacer esas cositas que sabes que les sienta mal porque ahora eres capaz de darte cuenta, trata de aportar tu granito de arena. Si todos fuésemos capaz de hacer eso, algún día se acabaría todo esto".

La verdad es que tenía razón... Ahora que por fin había intentado entender que era el machismo era capaz de darme cuenta de por que lo era y podía empezar a dejar atrás esas conductas que me han enseñado, pero que no aportan nada. Ahora que había abierto los ojos era el momento de cambiar.

Volví a quedar con mis amigos toscos del colegio y cuando pasó una chica, como siempre, empezaron a decir de todo. Por más que intenté hablar con ellos me dijeron que no decía más que tonterías, que me habían lavado el cerebro y que ellos no hacían nada malo, que era lo que hacía todo el mundo... Aún no han querido abrir los ojos, no se pueden dar cuenta de ello…

Sigo intentando cambiar todas esas actitudes que tenía antes, son muchas y las hacemos de manera natural, muchas veces no nos damos cuenta y las hacemos inconscientemente... Pero las cosas son así.

¿Y tú? ¿Ya has abierto los ojos?

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